23 de julio de 2006

EL Apocalipsis

En días próximos y después de realizar un minucioso análisis de los casos que le presentaron las coaliciones y partidos políticos al TRIFE este organismo dará a conocer su fallo final e inapelable con respecto a las elecciones, las posibilidades son 4.

  1. El Tribunal determina que el proceso electoral se realizo de manera impecable, confirma los resultados emitidos por el IFE, valida la elección y da su nombramiento de presidente electo a Felipe Calderón Hinojosa.
  2. Los magistrados realizan nuevamente el computo de las actas , realizan las correcciones pertinentes y determinan que el ganador no es otro sino Andrés Manuel López Obrador.
  3. Debido a las pruebas entregadas por la Coalición por el Bien de Todos se decide por la apertura de paquetes electorales ya sea parcial o totalmente y se procede al recuento de votos.
  4. Gracias a el número tan grande de irregularidades acontecidas a lo largo de todo el proceso electoral decide anular la elección.

Estas son las posibilidades que tenemos, ahora, las implicaciones de cada una de ellas es variada.
Suponiendo que el TRIFE optara por la primera, evidentemente estaríamos hablando de un fallo en sus funciones lo que generaría aún mayor recelo por parte de los ciudadanos y una posible escalada en las manifestaciones contra Felipe Calderón.

Si la opción fuese la segunda, en ese caso estaríamos hablando de el reconocimiento implícito por parte del tribunal de un trabajo mal realizado por el IFE sin que ello necesariamente significara el dolo o la confirmación del fraude electoral, significaría simplemente la rectificación de datos que por errores humanos pudieron modificar el resultado de la elección. Esta opción es posible si recordamos que la diferencia entre ambos candidatos no es mayor a la de 2 votos en cada casilla por lo que un error aritmético puede cambiar totalmente el resultado.

Las otras dos opciones implican evidentemente el reconocimiento por parte del Tribunal Electoral de la existencia de un fraude electoral, siendo en el primero de ellos un fraude imputable a las autoridades electorales y realizado durante la jornada, el segundo significa el reconocimiento de un fraude de proporciones mayores que implicaría a buena parte de la estructura del Estado.

De estas dos últimas opciones hay voces que sugieren al Tribunal, sin importar las pruebas o el resultado del análisis que realice, evite sentenciar en alguno de estos sentidos pues de hacerlo pondría en riesgo la estabilidad del país pues el IFE es la columna vertebral del sistema político mexicano.

Sin embargo yo no estoy de acuerdo con estas aseveraciones pues si bien es cierto que el IFE es importante y el reconocer un fraude le pegaría, la consecuencia final de sentenciar y validar la existencia de un fraude significaría sobre todo el poder limpiar a la institución y hacerla surgir de está crisis con más fuerza.

El TRIFE continuará realizando su trabajo y veremos que es lo que determina, mientras tanto habemos de vivir en un limbo político sin presidente electo y con la ciudadanía marcando la pauta movilizándose y luchando contra el fantasma del fraude electoral.

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