Acabo de terminar de leer la columna que está mañana publicó Germán Dehesa en el periódico Reforma de la Ciudad de México. No pasaría de ser una más de los comentarios irresponsables que puede ver uno en los medios de comunicación, incluido Internet, sino fuera por el párrafo "No hay otra manera de entender esta radicalización tan extrema hacia donde navega AMLO y que pasa por la toma de otras vías primarias y de aeropuertos y carreteras. Si a lo que va el Peje es hacia una insurrección civil y a una confrontación directa y violenta con el orden constituido, entonces, mi querido Héctor, la estrategia de López Obrador es la correcta".
Lo irresponsable del dicho de Dehesa radica en el hecho de satanizar a AMLO como el posible causante de una insurgencia cuando la realidad es que Obrador no es más que un detonante, un catalizador que si bien está llevando las cosas a su limite también es cierto que el hartazgo de una parte de la ciudadanía ahí está, igual que es cierto el problema de la pobreza. Andrés Manuel no es ni será el causante de la ola de violencia que puede venirse en cualquier momento, será el pretexto, pero, asistiendo a sus asambleas se puede notar que este problema ya lo rebasó.
"Se trata, de que los ciudadanos hagamos algo al ver a nuestro país en ruta de colisión y con el narco y con los gringos que se echarían de cabeza al revueltísimo río y acabarían siendo los únicos beneficiarios de otra revolución mexicana" dice en otra fragmento Germán Dehesa y coincido con él, por que la violencia no beneficia a nadie y este problema aún tiene solución por la vía pacifica. La paciencia, tolerancia y exigencia de que se solucionen los problemas que le dan origen al conflicto y que, desde luego, van mucho más allá de las pasadas elecciones es la única manera de evitar que lo que hasta hoy día es una incomodidad para trasladarse se convierta en un movimiento armado que nos lleve a todos a visitar a la madre de la nación mexicana (la chingada).
Lo irresponsable del dicho de Dehesa radica en el hecho de satanizar a AMLO como el posible causante de una insurgencia cuando la realidad es que Obrador no es más que un detonante, un catalizador que si bien está llevando las cosas a su limite también es cierto que el hartazgo de una parte de la ciudadanía ahí está, igual que es cierto el problema de la pobreza. Andrés Manuel no es ni será el causante de la ola de violencia que puede venirse en cualquier momento, será el pretexto, pero, asistiendo a sus asambleas se puede notar que este problema ya lo rebasó.
"Se trata, de que los ciudadanos hagamos algo al ver a nuestro país en ruta de colisión y con el narco y con los gringos que se echarían de cabeza al revueltísimo río y acabarían siendo los únicos beneficiarios de otra revolución mexicana" dice en otra fragmento Germán Dehesa y coincido con él, por que la violencia no beneficia a nadie y este problema aún tiene solución por la vía pacifica. La paciencia, tolerancia y exigencia de que se solucionen los problemas que le dan origen al conflicto y que, desde luego, van mucho más allá de las pasadas elecciones es la única manera de evitar que lo que hasta hoy día es una incomodidad para trasladarse se convierta en un movimiento armado que nos lleve a todos a visitar a la madre de la nación mexicana (la chingada).
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