Pasaron ya dos semanas desde que escribí mi crónica de la XXIX Marcha del Orgullo y en esos escasos 13 días el país comienza a encaminarse hacia lo inevitable.
Justo al día siguiente del Gay Pride México las calles del centro histórico se volvieron a llenar de gente, pero no en una celebración sino en recuerdo de lo que para muchos es el primer aniversario del "fraude" electoral. Me gustaría darle los pormenores del evento pero desde hace mucho dejé, mejor dicho mi marido y yo dejamos de ir.
La razón de nuestro desapego es simple. No tiene caso alguno ir a ver al "Presidente Legítimo".
Crucifíquenme si quieren los AMLOistas pero la realidad es que todo ese rollo es una total y absurda pérdida de tiempo y energía. El mundo no se cambia con marchas y nombramientos, si así fuera yo cómo "Emperador Legítimamente Espurio de la Vía Láctea y Galaxias Vecinas" ya sería el jefe de jefes. Pero las cosas no funcionan así.
Si realmente queremos hacer algo por nuestro país podemos hacerlo desde nuestra trinchera y si lo que buscamos es cambiar radicalmente el sistema político económico de México, el único camino son las armas.
No se me confundan, yo soy pacifista y lo que más deseo es vivir en paz, pero no puedo cerrar los ojos y creer que aquellos que tienen el control del país lo van a soltar simplemente por que salga a la calle a manifestarme.
¿Quién en su sano juicio pensaría que los poderoso van a dejar su poder por las buenas? No me digan que todavía creen que así será. Ni 20 millones de AMLOs lo lograrían. Si queremos realmente hacer algo por este país hay que comenzar por conocer nuestro pasado para darnos cuenta que siempre se nos ha manipulado y que, su queremos un cambio real, esté debe de venir de nosotros, no de político o partido alguno.
El EPR ya atacó las instalaciones de Pemex en Guanajuato y Querétaro. El descontento avanza y por desgracia se ve que lo inevitable es la violencia que se nos avecina. ¿Hacia dónde vamos? No lo se a ciencia cierta, pero no es nada alentador la perspectiva.
Hagamos algo ahora que todavía hay tiempo, antes de que el México Bronco nos de un "Chingadazo".
Justo al día siguiente del Gay Pride México las calles del centro histórico se volvieron a llenar de gente, pero no en una celebración sino en recuerdo de lo que para muchos es el primer aniversario del "fraude" electoral. Me gustaría darle los pormenores del evento pero desde hace mucho dejé, mejor dicho mi marido y yo dejamos de ir.
La razón de nuestro desapego es simple. No tiene caso alguno ir a ver al "Presidente Legítimo".
Crucifíquenme si quieren los AMLOistas pero la realidad es que todo ese rollo es una total y absurda pérdida de tiempo y energía. El mundo no se cambia con marchas y nombramientos, si así fuera yo cómo "Emperador Legítimamente Espurio de la Vía Láctea y Galaxias Vecinas" ya sería el jefe de jefes. Pero las cosas no funcionan así.
Si realmente queremos hacer algo por nuestro país podemos hacerlo desde nuestra trinchera y si lo que buscamos es cambiar radicalmente el sistema político económico de México, el único camino son las armas.
No se me confundan, yo soy pacifista y lo que más deseo es vivir en paz, pero no puedo cerrar los ojos y creer que aquellos que tienen el control del país lo van a soltar simplemente por que salga a la calle a manifestarme.
¿Quién en su sano juicio pensaría que los poderoso van a dejar su poder por las buenas? No me digan que todavía creen que así será. Ni 20 millones de AMLOs lo lograrían. Si queremos realmente hacer algo por este país hay que comenzar por conocer nuestro pasado para darnos cuenta que siempre se nos ha manipulado y que, su queremos un cambio real, esté debe de venir de nosotros, no de político o partido alguno.
El EPR ya atacó las instalaciones de Pemex en Guanajuato y Querétaro. El descontento avanza y por desgracia se ve que lo inevitable es la violencia que se nos avecina. ¿Hacia dónde vamos? No lo se a ciencia cierta, pero no es nada alentador la perspectiva.
Hagamos algo ahora que todavía hay tiempo, antes de que el México Bronco nos de un "Chingadazo".
No hay comentarios.:
Publicar un comentario