19 de septiembre de 2007

Leyes de Reforma Reloaded

Hace unas semanas México vivió una de las más intensas batallas entre el Estado y los poderes fácticos. Campañas de desinformación en los grandes medios de comunicación fueron la constante.

AMENAZA A LA LIBERTAD DE EXPRESIÓN decían los concesionarios de las estaciones de radio y televisión miembros de la CIRT, ES UN ATAQUE A LA PEQUEÑA EMPRESA decían otros. Pero nada de esto es cierto.

La ley electoral es un avance en su materia regulando todo lo que el año pasado el Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación manejó cómo elementos que enturbiaron el proceso electoral. Con esta nueva ley desaparecerán las campañas de "Un Peligro para México"; "Un mentiroso"; "Se devaluará la moneda si votas por X"; "Uno de tres" y toda esa publicidad política que invadía las televisiones día tras día durante las campañas.

No más anuncios pagados por partidos o particulares para apoyar o atacar a candidato alguno; nunca más veremos a los personajes de novela diciendo por quien van a votar. Nunca más el encono será parte de una campaña pagada por los poderosos escondidos tras asociaciones civiles fantasmas.

La ley electoral es un avance pero falta todavía más; de hecho se quedo corta pero ahí vamos. Le faltó regular el tiempo de televisión que deben tener los candidatos en los noticieros. No el contenido pero si la cantidad de minutos en pantalla; deben procurarse sean equitativos entre todos los partidos sin importar si son grandes o pequeños. Necesitamos también penas que incidan directamente sobre las campañas o sobre sus resultados. Por que, mientras las penas sean económicas siempre será un buen negocio infringir la ley si con esto voy a acceder a las esferas de gobierno.

Quien viole las leyes electorales debería ser castigado con la anulación de su campaña y/o de la elección.

Los congresistas además se atrevieron a crear el IETU cómo una medida para incrementar los impuestos y fomentar la seguridad social en las empresas. Los grandes capitales se enojaron pero es una buena medida y necesaria para tratar de equilibrar la distribución de la riqueza; pero como siempre no es suficiente.

Ahora vamos por la ley de Radio y Televisión, misma que el año pasado pasó sin modificaciones por ambos congresos generando la llamada Ley Televisa que fue desechada en su mayoría por la Suprema Corte de Justicia de la Nación por inconstitucional.

Esperemos que en esta nueva ley los diputados y senadores promuevan la libre competencia y la total libertad de expresión. Requerimos de más y mejores cadenas de radio y televisión; requerimos del derecho de replica cómo una garantía constitucional; necesitamos que se deje de penar el contenido. Basta ya de imágenes pixeleadas por contener desnudos, no más películas mudas por los diálogos. Ahora si es tiempo que todos los que lloraron por la libertad de expresión demuestren sus convicciones y desaparezca su asociación A FAVOR DE LO MEJOR que solo se dedica a promover la censura.

Requerimos una nueva ley que no solamente se preocupe por el equilibrio empresarial y tecnológico; es indispensable además los congresistas se involucren en el contenido y pugnen por una televisión libre y diversa en la que se prohíba el fanatismo religioso, se castigue el fomento a la ignorancia y superchería. México merece unos medios de comunicación adultos que dejen de considerar a sus espectadores y escuchas cómo retrasados mentales.

Entrados en gastos, esperemos que nuestros legisladores se avienten a crear una ley anti monopolios firme y segura que equilibre la distribución de la riqueza y fomente la real competencia. Evitando que ya sea cómo dueño o asociado un empresario tenga intereses monetarios en empresas que le impliquen una competencia.

Necesitamos que casos cómo el de Bimbo y Televisa queden en el pasado. No puede ser que una misma empresa ofrezca sus productos y los de su "competencia". No puede ser que una misma empresa venda Pan Bimbo, Wonder, Tía Rosa, Marinela, Sara Lee, Milpa Real y otros aparentando que cada uno es competencia del otro; tampoco es posible que sea la misma empresa la que nos ofrezca televisión por cable y satelital bajo dos nombres diferentes.

La libre competencia se dará únicamente cuando los intereses económicos de las grandes empresas se vean afectados pero mientras sigamos con estos oligopolios estamos condenados a la violencia.

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