Pasadas las elecciones del 2 de julio de 2006 se comenzó a manejar en la mayoría de los medios de comunicación la imagen de un país dividido en dos mitades, la del norte y la del sur, la amarilla y la azul, la de derecha y la de izquierda, la de los ricos y la de los pobres.
Sin embargo en ese tan cacareado análisis de la situación en el país se manejo esta circunstancia desde una perspectiva totalitaria, pues la realidad es que sin importar que partido político o coalición haya obtenido el mayor número de votos en un estado el resto de los aspirantes también recibieron sufragios, esto sin tomar en cuenta al abstencionismo.
Dicen por ahí que la mejor manera de mostrar algo es ejemplificando y aquí resulta muy sencillo. Tomemos como base de estudio a la elección presidencial y a los nada claros resultados publicados por el IFE.
Según en Instituto Nacional de Geografía e Informática (INEGI) al 2005 habíamos 103 263 388 mexicanos de los cuales, 50 249 955 son hombres y 53 013 433 mujeres. De estos 103 263 388 mexicanos 64 504 263 son mayores de 18 años, por su parte el IFE informa que su lista nominal cuenta con 71 374 373 electores; habiendo en este primer vistazo una diferencia de 6 870 110 personas con posibilidad de votar en los registros de ambos institutos. Esta diferencia se explicó anteriormente en este mismo blog y resumiendo se trata de errores emanados de tres cuestiones básicas:
Aparecen en el padrón electoral datos de personas ya fallecidas pues corresponde a los ciudadanos informar al IFE de los decesos para que se eliminen los datos y la mayoría de las personas omiten esta acción.
Hay personas que por descuido e incluso vanidad dan datos diferentes al IFE en ocasiones distintas generando 2 o más registros en el padrón electoral.
Errores en la captura de datos generan varios registros.
Continuando con nuestro tema, resulta ser que de los 71 374 373 electores tan solo el 90% de los mismos puede ejercer el voto realmente pues el resto de los mismos son electores "fantasma", de ese 90% tan solo el 23.25% votó por el candidato que hasta el momento cuenta con el mayor número de sufragios a su favor por lo que un 76.75% de los electores en edad de votar no se vieron convencidos por sus propuestas y con respecto a la población total del país fue solamente el 14.53% quien aparentemente votó por Felipe Calderón.
Visto así nos queda claro que nuestro país no está dividido en dos grandes mitades, esta dividido en muchas pequeñas partes con diferencias entre ellas pero unidos también por la desigualdad por que no hay que irnos con la imagen de un norte progresista y adinerado pues estaríamos olvidando los gravísimos problemas de marginación y pobreza de los Taraumaras, Huicholes, Yaquis y demás étnias que tienen su residencia en las sierras de los estados norteños, tampoco es justo hablar de la riqueza del norte como una generalidad cuando tenemos a l@s obreros, mineros, costurer@s y maquiladores que trabajan en pésimas condiciones y con salarios de hambre.
México es un mismo país lleno de contrastes e injusticias, no somos ni debemos ser dos mitades luchando la una contra la otra, debemos ser un mismo México respetuoso del derecho de los ciudadanos a mostrar su inconformidad pues, a final de cuentas, es una gran mayoría de la población quien demostró, por medio de el abstencionismo o votando por candidatos diferentes a Calderón, que no confía en la continuidad y esa mayoría merece que el próximo presidente llegue al poder de manera legitima, sin imposiciones por que de otra forma el tener a FCH en la presidencia será seguramente un catalizador a el gran resentimiento social.
Como mexicanos debemos exigir un recuento de los votos, una aclaración de los errores y la certeza de que quien nos va a gobernar lo hará con la conciencia de que estaremos ahí los ciudadanos para exigir se cumpla lo prometido.
Sin embargo en ese tan cacareado análisis de la situación en el país se manejo esta circunstancia desde una perspectiva totalitaria, pues la realidad es que sin importar que partido político o coalición haya obtenido el mayor número de votos en un estado el resto de los aspirantes también recibieron sufragios, esto sin tomar en cuenta al abstencionismo.
Dicen por ahí que la mejor manera de mostrar algo es ejemplificando y aquí resulta muy sencillo. Tomemos como base de estudio a la elección presidencial y a los nada claros resultados publicados por el IFE.
Según en Instituto Nacional de Geografía e Informática (INEGI) al 2005 habíamos 103 263 388 mexicanos de los cuales, 50 249 955 son hombres y 53 013 433 mujeres. De estos 103 263 388 mexicanos 64 504 263 son mayores de 18 años, por su parte el IFE informa que su lista nominal cuenta con 71 374 373 electores; habiendo en este primer vistazo una diferencia de 6 870 110 personas con posibilidad de votar en los registros de ambos institutos. Esta diferencia se explicó anteriormente en este mismo blog y resumiendo se trata de errores emanados de tres cuestiones básicas:
Aparecen en el padrón electoral datos de personas ya fallecidas pues corresponde a los ciudadanos informar al IFE de los decesos para que se eliminen los datos y la mayoría de las personas omiten esta acción.
Hay personas que por descuido e incluso vanidad dan datos diferentes al IFE en ocasiones distintas generando 2 o más registros en el padrón electoral.
Errores en la captura de datos generan varios registros.
Continuando con nuestro tema, resulta ser que de los 71 374 373 electores tan solo el 90% de los mismos puede ejercer el voto realmente pues el resto de los mismos son electores "fantasma", de ese 90% tan solo el 23.25% votó por el candidato que hasta el momento cuenta con el mayor número de sufragios a su favor por lo que un 76.75% de los electores en edad de votar no se vieron convencidos por sus propuestas y con respecto a la población total del país fue solamente el 14.53% quien aparentemente votó por Felipe Calderón.
Visto así nos queda claro que nuestro país no está dividido en dos grandes mitades, esta dividido en muchas pequeñas partes con diferencias entre ellas pero unidos también por la desigualdad por que no hay que irnos con la imagen de un norte progresista y adinerado pues estaríamos olvidando los gravísimos problemas de marginación y pobreza de los Taraumaras, Huicholes, Yaquis y demás étnias que tienen su residencia en las sierras de los estados norteños, tampoco es justo hablar de la riqueza del norte como una generalidad cuando tenemos a l@s obreros, mineros, costurer@s y maquiladores que trabajan en pésimas condiciones y con salarios de hambre.
México es un mismo país lleno de contrastes e injusticias, no somos ni debemos ser dos mitades luchando la una contra la otra, debemos ser un mismo México respetuoso del derecho de los ciudadanos a mostrar su inconformidad pues, a final de cuentas, es una gran mayoría de la población quien demostró, por medio de el abstencionismo o votando por candidatos diferentes a Calderón, que no confía en la continuidad y esa mayoría merece que el próximo presidente llegue al poder de manera legitima, sin imposiciones por que de otra forma el tener a FCH en la presidencia será seguramente un catalizador a el gran resentimiento social.
Como mexicanos debemos exigir un recuento de los votos, una aclaración de los errores y la certeza de que quien nos va a gobernar lo hará con la conciencia de que estaremos ahí los ciudadanos para exigir se cumpla lo prometido.
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