El pasado Jueves 10 de agosto de 2006 fui por primera vez en estas casi dos semanas de plantón a visitar los campamentos colocados por los manifestantes en pro del recuento de votos. Asistí en compañía de mi pareja con quien quede de verme en el Metro Bellas Artes.
Llegamos a las 9 de la noche y de inmediato procedimos a caminar por la zona. La cantidad de gente me sorprendió y lo mismo sucedió con el ambiente que ahí se respira. A pesar de lo subversivo del asunto la realidad es que se puede sentir la esperanza en el aire.
Lo primero que vimos fue a gente cantando, eso si desafinados, desentonados y peor que borrachos pero felices y con su publico que les aplaudía. Más adelante estaba la feria con los niños divirtiéndose en ella, cruzamos el eje central y del otro lado la afluencia de visitantes era mayor.
El Sanbors de los Azulejos estaba abierto y con clientes. Si las paredes hablaran, ¿qué no nos dirían esos muros cubiertos de mosaicos de Talavera? Vieron pasar a los Insurgentes cuando vencieron en la guerra de independencia, dentro de ellos se alimentaron los ejércitos revolucionarios, recibió a la caravana zapatista cuando el zapatismo era una esperanza para muchos.
La calle de Madero estaba llena de gente, la hermandad es notoria, las personas que están ahí asemejan una gran familia. ¡Buenas noches! se decían unos a otros disponiéndose a dormir en el piso, cubiertos los más afortunados con un zarape, otros más con un cartón o con los mismos carteles propagandísticos que llevan a las asambleas.
En una carpa había función de cine, alguna película medio oriental proyectaban, otros más ven la televisión recostados en el suelo tal como lo harían en su casa, por ahí vi también a niños jugando y tomando algún taller. Más delante había un alguien que cantaba trova cubana mientras un travesti "danzaba" tirad@ en el suelo.
Continuamos caminando y dimos vuelta en una esquina para ir a cenar al Potzolcalli de 5 de mayo. El restaurante estaba lleno, por suerte había una mesa vacía que nos asignaron y donde nos sentamos a disfrutar de un rico Pozole y unas botanas. Después de que nos sentamos llegó más gente pero no tuvo oportunidad de pasar de inmediato por lo que permanecieron de pié esperando que se desocupara una mesa.
La mayoría de los comensales éramos afines a AMLO, ya por aquí veías el moñito tricolor, por allá una playera con la figura del pejito, más allá alguien con un gafete de apoyo al recuento. Todos comiendo a gusto y disfrutando de los alimentos. No entiendo donde están las perdidas si los restaurantes están llenos.
Apelando a la verdad, debo decir que el centro luce diferente, con más vida. Los comercios, por lo menos ayer, tenían la misma gente de siempre. Los cafés y restaurantes de comida rápida que a esa hora están vacíos lo estaban como acostumbran. Me llamó la atención sobre todo un restaurante de comida china al que en dos ocasiones hemos querido comer pero no lo hemos hecho, ambas veces por que, a pesar de estar vacío, no hay quien se acerque a tomarnos el pedido. Me sorprendió sobre todo por que vi a este local en un reportaje de televisión y decían que estaban perdiendo a sus clientes, pero por desgracia para ellos siempre lo he visto vacío.
Terminamos de comer y después de pagar 205 pesotes por nuestra comilona nos fimos al Zócalo a tomar el metro y dirigirnos a nuestro domicilio. En el camino pasamos a un 7 Eleven a comprar algunas chochinaditas y ¡Oh! sorpresa, estaba llenísimo.
La gente de los campamentos compra sus alimentos en estos lugares que tampoco se nota tengan grandes perdidas. Estando formados para pagar se acerco una persona de los del plantón y mi pareja le regalo 10 pesos para que se comprara algo de comer.
Por fin llegamos al Zócalo y el ambiente es el mismo, parecen estar en familia todos. Ahí abordamos el metro prometiéndonos ir otro día a dar otra vuelta por los campamentos.
Los invito a todos a asistir, a ver la realidad de lo que se esta viviendo ahí y pues, como me decía David anoche mientras veníamos en el metro: "Si alguien está preocupado por las perdidas económicas en los comercios... ¡que vayan y consuman!"
Así que si lo suyo no son los campamentos pero están seguros que están arruinando la economía del centro... por que no van y consumen y así apoyan a los comerciantes.
Llegamos a las 9 de la noche y de inmediato procedimos a caminar por la zona. La cantidad de gente me sorprendió y lo mismo sucedió con el ambiente que ahí se respira. A pesar de lo subversivo del asunto la realidad es que se puede sentir la esperanza en el aire.
Lo primero que vimos fue a gente cantando, eso si desafinados, desentonados y peor que borrachos pero felices y con su publico que les aplaudía. Más adelante estaba la feria con los niños divirtiéndose en ella, cruzamos el eje central y del otro lado la afluencia de visitantes era mayor.
El Sanbors de los Azulejos estaba abierto y con clientes. Si las paredes hablaran, ¿qué no nos dirían esos muros cubiertos de mosaicos de Talavera? Vieron pasar a los Insurgentes cuando vencieron en la guerra de independencia, dentro de ellos se alimentaron los ejércitos revolucionarios, recibió a la caravana zapatista cuando el zapatismo era una esperanza para muchos.
La calle de Madero estaba llena de gente, la hermandad es notoria, las personas que están ahí asemejan una gran familia. ¡Buenas noches! se decían unos a otros disponiéndose a dormir en el piso, cubiertos los más afortunados con un zarape, otros más con un cartón o con los mismos carteles propagandísticos que llevan a las asambleas.
En una carpa había función de cine, alguna película medio oriental proyectaban, otros más ven la televisión recostados en el suelo tal como lo harían en su casa, por ahí vi también a niños jugando y tomando algún taller. Más delante había un alguien que cantaba trova cubana mientras un travesti "danzaba" tirad@ en el suelo.
Continuamos caminando y dimos vuelta en una esquina para ir a cenar al Potzolcalli de 5 de mayo. El restaurante estaba lleno, por suerte había una mesa vacía que nos asignaron y donde nos sentamos a disfrutar de un rico Pozole y unas botanas. Después de que nos sentamos llegó más gente pero no tuvo oportunidad de pasar de inmediato por lo que permanecieron de pié esperando que se desocupara una mesa.
La mayoría de los comensales éramos afines a AMLO, ya por aquí veías el moñito tricolor, por allá una playera con la figura del pejito, más allá alguien con un gafete de apoyo al recuento. Todos comiendo a gusto y disfrutando de los alimentos. No entiendo donde están las perdidas si los restaurantes están llenos.
Apelando a la verdad, debo decir que el centro luce diferente, con más vida. Los comercios, por lo menos ayer, tenían la misma gente de siempre. Los cafés y restaurantes de comida rápida que a esa hora están vacíos lo estaban como acostumbran. Me llamó la atención sobre todo un restaurante de comida china al que en dos ocasiones hemos querido comer pero no lo hemos hecho, ambas veces por que, a pesar de estar vacío, no hay quien se acerque a tomarnos el pedido. Me sorprendió sobre todo por que vi a este local en un reportaje de televisión y decían que estaban perdiendo a sus clientes, pero por desgracia para ellos siempre lo he visto vacío.
Terminamos de comer y después de pagar 205 pesotes por nuestra comilona nos fimos al Zócalo a tomar el metro y dirigirnos a nuestro domicilio. En el camino pasamos a un 7 Eleven a comprar algunas chochinaditas y ¡Oh! sorpresa, estaba llenísimo.
La gente de los campamentos compra sus alimentos en estos lugares que tampoco se nota tengan grandes perdidas. Estando formados para pagar se acerco una persona de los del plantón y mi pareja le regalo 10 pesos para que se comprara algo de comer.
Por fin llegamos al Zócalo y el ambiente es el mismo, parecen estar en familia todos. Ahí abordamos el metro prometiéndonos ir otro día a dar otra vuelta por los campamentos.
Los invito a todos a asistir, a ver la realidad de lo que se esta viviendo ahí y pues, como me decía David anoche mientras veníamos en el metro: "Si alguien está preocupado por las perdidas económicas en los comercios... ¡que vayan y consuman!"
Así que si lo suyo no son los campamentos pero están seguros que están arruinando la economía del centro... por que no van y consumen y así apoyan a los comerciantes.
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